domingo, 20 octubre 2019, 18:15
Jueves, 18 Julio 2019 14:06

DE LA HISTORIA DEPORTIVA: Del sueño a la vida: ¡Campeones panamericanos!

Escrito por  Víctor Joaquín Ortega / Especial para CubaSí
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En relación con el certamen, el Comandante en Jefe dice el 23 de enero de 1992: “Ese día (en que se ganaron los Panamericanos) fue el símbolo del esfuerzo realizado durante 30 años por la Revolución en el deporte”. 



Fidel lo había expresado en fecha temprana, 29 de junio de 1966, durante el recibimiento a la Delegación de la Dignidad: “Como consecuencia de una concepción correcta del deporte, de una concepción revolucionaria del deporte, algún día también seremos campeones panamericanos...” Casi 30 años después, en la XI fiesta del músculo continental La Habana- Santiago de Cuba 1991, los estadounidenses con menos medallas de oro que la representación cubana 140-62-63 por 130- 123-97.

Antes de penetrar en el fenómeno, déjenme conversar con Calderón de la Barca: Mire, yo sé que los sueños son vida y la vida, vida es. Si los conducimos a la realidad, a partir de un viejo refrán: soñar no es un crimen si después vienen los hechos, y lo imaginado es transformado en existencia, debido a una lucha inquebrantable - ahí vibran los hechos-, lo tenido por imposible se vuelve posible.

En este caso, ¡de qué manera! Ser escenario de la justa en etapa tan difícil: el desplome del campo socialista, el bloqueo enemigo incrementado, el período especial... Los escépticos tiemblan. No comprenden que la aceptación de la sede demuestra que los cubanos vamos a resistir y vencer. El pueblo lo reafirma desde su incorporación voluntaria a la construcción de las instalaciones hasta la deportividad triunfal en terrenos y gradas. La ascensión posterior al primer sitio del medallero incrementa la autoestima, la firmeza nuestras.

No es correcto tapar deficiencias y reitero parte de lo que he publicado en varias oportunidades sobre el tema: Desgraciadamente, hubo fallas al edificar: el derrumbe de la Bolera y del Museo de Deportes nos dejó sin ellos; muchas de las valiosas piezas mostradas en el segundo se han “perdido” o deteriorado. Varios arquitectos e ingenieros señalan que no dieron crédito a sus opiniones en contra de construir el Estadio Panamericano en La Habana del Este, y ha sucedido lo que advirtieron: las condiciones climáticas han hecho de las suyas. Y hay más laceraciones.

Aclaro también: en dichas citas no es común una representación de EE.UU. con todas sus estrellas, aunque siempre mandan poderosos adversarios. La del 91 no es excepción. Esta victoria mayor no oculta que desde hace mucho tiempo, de acuerdo con la población y el territorio, estamos por encima de la gran potencia. Y de allá, al surgir de lo más malsano, viene el cerco.

Fulgor de nuestros caupolicanes: 29 de 30 doradas en las pesas; once de doce en boxeo; segunda alegría consecutiva de los balonmanistas, primera para los de polo acuático; de nuevo, en la pelota; las judokas: 8-0-1; rumba en la gimnasia rítmica: Lourdes Medina revalida su éxito. Mayito González, inicial dicha en la natación (200 de pecho con 2:15.50), Ramírez en plataforma; la Morenas del Caribe, sexta felicidad al hilo.

Contentan los floretes de Caridad Estrada y Guillermo Betancourt y las espadas de Lázaro Castro y Taimí Chapé; ella, antes, se había convertido en la primera negra as del mundo en disciplina tan lesionada por la discriminación; Liliana Allen, reina de la velocidad; Ana Fidelia incendia la pista; Sotomayor, por segunda ocasión domina el salto alto; líneas para el nado sincronizado: bronce por equipos, lo integra Deborah Andollo: será una de las más grandes inmersionistas de todos los tiempos.

Erick López, con cuatro premios máximos, comienza su destacada labor en estos torneos; Jorge Luis Valdés consigue ante Canadá el primer cero jits cero carreras en el clásico; nuestros muchachos de la malla alta se imponen. 

No debemos negar las conquistas de los contrarios: amo de 100 y 200, el brasileño Robson Caetano da Silva; refulgen los nadadores de USA; en la piscina campeonan otra vez la costarricense Silvia Poll y el surinamés Anthony Nesty; los basquetbolistas de Puerto Rico y las brasileñas vencen, mientras los futbolistas de Estados Unidos sorprenden: por 2 a uno superan en el partido decisivo a los mexicanos; las selecciones argentinas son las mejores en hockey sobre césped.

En relación con el certamen, el Comandante en Jefe dice el 23 de enero de 1992: “Ese día (en que se ganaron los Panamericanos) fue el símbolo del esfuerzo realizado durante 30 años por la Revolución en el deporte”. No se limita al canto. Manifiesta diversas reflexiones como la siguiente: “Ahora tenemos tareas realmente importantes. ¿Cómo mantener en alto el deporte en el período especial ¿ Y no solo como mantenerlo en alto, sino desarrollarlo y cómo hacerlo con el mínimo de recursos, con el máximo de ahorro de energía, combustible en general, tal como exigen las actuales circunstancias...”

Aun se inspira en nuestra delegación al agregar en el mismo dicurso: “Actualmente afrontamos uno de los desafíos más grandes de la historia, pero lo estamos afrontando y preparados inclusive para enfrentar condiciones peores si fuera necesario, porque desde el punto de vista revolucionario debemos saber ser buenos atletas”.

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