jueves, 21 noviembre 2019, 22:36
Martes, 01 Octubre 2019 17:47

En presencia de Raúl, Cuba celebra el aniversario 70 del triunfo de la Revolución China (+ Discurso)

Escrito por  ACN
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En presencia del primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro, se realizó hoy la ceremonia por el aniversario 70 de la fundación de la República Popular China.


En presencia del primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro, se realizó hoy, en la Sala Universal del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de La Habana, la ceremonia por el aniversario 70 de la fundación de la República Popular China.

Al líder cubano lo acompañaron Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros; José Ramón Machado Ventura, segundo secretario del Comité Central del Partido; Salvador Valdés Mesa, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Chen Xi, embajador de la nación asiática en Cuba, destacó que en el Día Nacional de China constituye un  honor poder participar en la gala que demuestra la alta atención del Partido y el gobierno de Cuba a la íntima amistad de ambas naciones.

En tal sentido, transmitió el aprecio y agradecimiento del gigante asiático a la dirección del país caribeño y su pueblo por el gesto de solidaridad y amistad.

Aseguró que esos principios se hacen presentes en una reciente misiva que le enviara el presidente chino, Xi Jinping, a Raúl y Díaz-Canel —cuyo texto hizo público en la gala—, donde se destaca la intención de trabajar por el avance permanente de las relaciones entre ambos partidos y estados en beneficio mutuo.

Enfatizó que en estas siete décadas China, bajo la firme dirección del Partido y el apoyo del pueblo, ha sabido desarrollar un socialismo con todo éxito, usando alternativas propias que han tenido un alto impacto económico y han mejorado las condiciones de vida de los millones de habitantes.


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Chen Xi, embajador de la nación asiática en Cuba.

Confiamos en que Cuba, con el liderazgo del Partido y del gobierno, sabrá avanzar de victoria en victoria frente a la compleja situación económica que en estos momentos vive, y en ello podrán contar con China, dijo.

En el discurso central de la gala Salvador Valdés Mesa, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, destacó la impronta que tuvo en el mundo el triunfo de la revolución del gigante asiático, y ponderó el gran desarrollo económico alcanzado, al punto de convertirse en la segunda economía a nivel mundial.

Recordó los vínculos históricos entre ambos países, la contribución de la nación china en la confirmación de la identidad cubana y que es uno de las pocos países que siempre ha apoyado a la mayor de las Antillas, incluso cuando la mayoría dudaba de la supervivencia de la Revolución surgida en el Caribe.

En su discurso, ratificó el apoyo incondicional al mantenimiento de una República Popular China unida y el rechazo a los intentos de romper con su soberanía.

Cuba y China estamos contra el hegemonismo, la injerencia, y la coerción, al tiempo que defendemos los principios del derecho internacional, el valor de la soberanía, unidad y la dignidad, sentenció.

La ceremonia política y cultural coincidió con la reciente entrega a Raúl Castro Ruz de la Medalla de la Amistad, concedida por la República Popular  China y entregada el pasado domingo por el presidente chino, Xi Jinping, al embajador cubano en esa nación, Miguel Ángel Ramírez, en una actividad que tuvo como sede al Gran Palacio del Pueblo de Beijing.

Raúl es una de las seis personalidades del mundo que fueron galardonadas con el más alto honor estatal que China otorga a amigos del exterior, y como apunta el diario Granma, la entrega de la distinción ratifica el excelente estado de las relaciones entre ambos pueblos y valida más de medio siglo de intercambios con ese país.


Cuba y China: ejemplo de los nexos entre naciones socialistas


Discurso pronunciado por Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto central por el aniversario 70 de la fundación de la República Popular China, en la Sala Universal de las FAR, el 1ro de octubre de 2019, “Año 61 de la Revolución”.


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         Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político y primer vicepresidente de los Consejos de

         Estado y de Ministros.



Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba; Compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba; Compañero Esteban Lazo Hernández, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular; Compañero Chen Xi, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Popular China; Compañeros del Buró Político del Comité Central;
 
Distinguidos invitados:

El 1ro. de octubre del año 1949 es una fecha de especial significación para la historia de la humanidad. Ese día, ante cientos de miles de personas reunidas en la plaza Tiananmén, el presidente Mao Zedong, cuyos aportes a la lucha revolucionaria y hazañas siempre serán recordados con respeto y admiración, anunció al mundo la fundación de un nuevo Estado socialista: la República Popular China.

El triunfo revolucionario fue el momento culminante de un largo proceso de lucha antifeudal y antiimperialista, y marcó el inicio de una nueva era de desarrollo y progreso para una nación milenaria.

La historia moderna de la humanidad hubiera sido distinta sin el triunfo de la Revolución china.

La heroica lucha de su Partido Comunista, fundado en 1921, condujo a la proclamación de la República Popular, uno de los acontecimientos más trascendentales del siglo XX.   

Este país, cuya población era mayoritariamente campesina, alcanzó la anhelada soberanía e independencia, que a su vez le permitieron la construcción del socialismo, partiendo de un ancestral atraso y enfrentada al aislamiento y a un bloqueo económico que le impusieron durante 28 años. Muchos obstáculos hicieron más difícil, pero no imposible su desarrollo.

La China de 2019 es muy diferente a la de 1949, ya no es más el país pobre y atrasado que era hace 70 años. Su economía, con un crecimiento sostenido, ha consolidado notoriamente el poderío y el prestigio de esa nación. Cuenta hoy con una sólida base económica tras casi 41 años de reforma y apertura, con políticas acertadas, una memoria histórica preservada y experiencias acumuladas en el proceso de construcción del socialismo.

Cuenta con un pueblo laborioso y unido, un inmenso mercado interno, una cultura milenaria y un Partido que ha persistido en el camino socialista y ha sabido colocar el desarrollo integral, la institucionalidad, la legalidad y al pueblo en el centro de sus preocupaciones.

Ha pasado a ser la segunda mayor economía a nivel mundial.  En 70 años ha logrado un crecimiento promedio anual del Producto Interno Bruto superior al 8 % y ha sacado de la pobreza a más de 800 millones de personas, lo que es un logro sin precedentes en la historia de la humanidad.

Es, además, el principal productor mundial de alimentos y ha sido capaz de alimentar al 24% de la población mundial con solo el 7% de las tierras cultivables.

Bajo la acertada dirección del Secretario General, compañero Xi Jinping y del Partido Comunista, el país avanza en una etapa decisiva para la consecución de los objetivos enmarcados en las metas del “doble centenario”, que consisten en lograr duplicar para el año 2020 el Producto Interno Bruto y el ingreso per cápita respecto al año 2010, y en el año 2049 convertirse en un país socialista moderno, coincidiendo con el centenario de la República Popular.

Cuba saluda y aprecia altamente el ascenso de una China socialista y próspera.

En la difícil coyuntura internacional actual, su desarrollo constituye un factor de estabilidad, equilibrio y oportunidad para todo el planeta y, en particular, para los países en desarrollo y la región de América Latina y el Caribe.

Permítanme, en una ocasión tan especial como esta, evocar al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, cuando en su prólogo a la edición en chino de Cien Horas con Fidel presagió: “Con China hay que contar en el panorama mundial del siglo XXI, y muchos de los grandes desafíos de la humanidad no tendrán solución sin su activa y cardinal participación”.

Valoramos altamente que los vínculos de China tanto con Rusia como con América Latina y el Caribe se hayan estrechado y ampliado como nunca antes.

El XIX Congreso de su Partido Comunista de China refrendó la iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, que fue dada a conocer por el secretario general Xi Jinping en 2013, y en virtud de la cual, China se ha propuesto compartir de manera inclusiva e integral las oportunidades que genera su desarrollo, enfocándose hacia la cooperación en infraestructura y la conectividad por las vías terrestre, aérea, marítima y digital.

La ampliación de ese proyecto hacia América Latina y el Caribe evidencia que no es precisamente China la que está socavando las normas del comercio internacional, levantando muros, ni imponiendo medidas proteccionistas ni sanciones unilaterales. No es tampoco la que está bloqueando la adopción de determinadas tecnologías, cerrando su mercado ni frenando inversiones.

   
Distinguidos invitados:

La amistad entre Cuba y China se inició con el arribo a Cuba de los primeros emigrantes chinos hace 172 años, quienes derrocharon tanta lealtad, valentía y patriotismo en nuestras guerras de independencia contra el colonialismo español, que ha quedado inscrita con letras indelebles en un Monumento erigido en un céntrico parque de nuestra capital la frase de Gonzalo de Quesada, estrecho colaborador y albacea del testamento literario de José Martí: “No hubo un chino cubano desertor. No hubo un chino cubano traidor”.

Esta inmigración contribuyó a la forja de la nacionalidad cubana y a reducir la distancia geográfica que nos separa. Y herederos de esas tradiciones, en nuestras luchas más recientes, tres descendientes directos de chinos alcanzaron el grado de general de las gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Ambos pueblos hemos conocido a través de nuestras similares experiencias históricas la tragedia y el ultraje que representa para un país ser invadido, ocupado por tropas extranjeras y sometido a tratados desiguales o enmiendas onerosas.  

De igual manera, hemos tenido que enfrentar bloqueos, agresiones de todo tipo, intentos de aislamiento, subversión y una patológica difamación mediática.

En Cuba y en China brotaron en el siglo XX revoluciones autóctonas, nacidas de las arduas luchas por la independencia y la liberación nacional frente a fuerzas superiores y apoyadas por los Estados Unidos. En uno y otro proceso tuvieron lugar importantes proezas militares, que contribuyeron fehacientemente a demostrar que el poderío del imperio y sus lacayos tiene límites.

Solo diez años separaron los triunfos revolucionarios en ambos países, que en este año 2019 han cumplido sus aniversarios 60 y 70, respectivamente. Y en el año 2020 conmemoraremos seis décadas del momento en que la joven Revolución Cubana adoptó la decisión histórica y soberana de romper relaciones con Taiwán y establecerlas con la República Popular China, convirtiéndose en el primer país del hemisferio occidental que reconoció al Gobierno de la nueva China como su único representante legítimo.

El presidente Mao Zedong, en fecha tan temprana como el 7 de mayo de 1960, apreció altamente el hecho de que un pequeño país como Cuba se haya atrevido a realizar una revolución cerca de los Estados Unidos; al tiempo que consideraba que era muy necesario investigar su experiencia, dada la importancia de la Revolución Cubana a nivel mundial.

La única e indivisible China no fue reconocida como miembro de las Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad hasta 22 años después de haberse proclamado la República Popular, con el apoyo fundamentalmente de los países en desarrollo, incluida Cuba.

Tras la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista, Cuba y China sorteamos con firmeza innumerables adversidades y preservamos el camino socialista, partiendo de las realidades específicas de cada país.

Ese entrañable país asiático fue uno de los mejores amigos de Cuba durante ese aciago periodo, cuando nadie creía que la Revolución Cubana podría sobrevivir.  El entonces presidente Jiang Zemin fue el único Jefe de Estado que nos honró con su visita en el año 1993, lo que nunca olvidaremos.

Reiteramos nuestro firme e irrestricto apoyo al principio de “una sola China”, así como la condena a la injerencia en sus asuntos internos y a los intentos de lesionar su integridad territorial y soberanía.

Cuba al igual que China rechaza el hegemonismo, el unilateralismo, los bloqueos, el proteccionismo, las políticas de fuerza, el doble rasero en la lucha contra el terrorismo y la imposición de un modelo único en el mundo; al tiempo que defendemos los principios del Derecho Internacional y el papel de las Naciones Unidas.

Asimismo, apreciamos altamente el valor de la soberanía, la independencia, la unidad, los principios y la dignidad conquistados al costo de muchas vidas valiosas y enormes sacrificios.
   
Distinguidos invitados:

Hace menos de un año, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez cumplimentó una exitosa visita a la República Popular China. Deseamos destacar los importantes consensos alcanzados durante sus inolvidables encuentros con el compañero Xi Jinping y los principales dirigentes chinos, en cuya implementación trabajamos con dedicación y ahínco.

Tras casi 60 años de relaciones diplomáticas ininterrumpidas, los vínculos entre nuestros dos países se han convertido en un ejemplo de los nexos entre naciones socialistas, de la cooperación Sur-Sur y de las relaciones entre un país grande y uno pequeño sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo.

Como expresión de la confianza política mutua y la madurez que caracterizan nuestros vínculos bilaterales hemos intercambiado experiencias sobre la construcción del socialismo.   Ambos procesos se complementan con sus propias fortalezas.

Permítanme antes de concluir, agradecer en nombre del pueblo, del Partido y del Gobierno cubanos la decisión de conferirle al General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, la Medalla de la Amistad, el más alto honor que China concede a amigos de otras naciones por sus contribuciones y apoyo a su modernización socialista, a los intercambios y cooperación entre esa nación y otros países.

Apreciamos este nuevo gesto de hermandad y de reconocimiento al papel de la dirigencia histórica de la Revolución Cubana, en particular del compañero Raúl, en la promoción de los vínculos bilaterales.

El General de Ejército ha mantenido una estrecha relación con China, nación por la que siempre ha sentido especial admiración y respeto; al tiempo que le ha concedido una alta prioridad a las relaciones bilaterales. Visitó ese gran país en 1997, 2005 y 2012, ocasiones en las que pudo intercambiar con sus máximos dirigentes sobre las experiencias en la construcción del socialismo y temas de interés común de la agenda internacional. Resulta un honor para Cuba que se haya escogido la conmemoración del aniversario 70 para otorgarle tan alta condecoración.

Ambos países continúan unidos en la adhesión al socialismo como única vía para construir un futuro mejor.  Las presentes y futuras generaciones de cubanos y chinos sabrán preservar el valioso legado de nuestra amistad.

¡Que viva la inquebrantable amistad entre Cuba y China! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

Muchas gracias (Aplausos).

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