miércoles, 20 noviembre 2019, 14:37
Lunes, 14 Octubre 2019 10:11

En marcha atrás: Lenín tuvo que entrar en órbita

Escrito por  Arnaldo Musa / Especial para CubaSí
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Cuando presionado por la fuerte movilización popular encabezada por el movimiento indigenista Lenín Moreno se vio obligado a echar para atrás la medida neoliberal que había provocado muertes, heridas y detenciones por la represión militar ordenada personalmente por él, no pensó en una sincera rectificación para el bien de la mayoría del pueblo, sino en tratar de hacer creer que así había detenido el “complot correísta” en su contra.


La valentía y consecuencia del movimiento indigenista obligó al diálogo con el gobierno, en el que se pudo constatar ciertas divergencias de algún que otro miembro del gabinete con el estilo de gobernar del mandatario, quien se vio obligado a dar marcha atrás en una de las medidas más controvertidas ordenadas por el Fondo Monetario Internacional, en base a un préstamo de 4 200 millones de dólares, factibles de ser elevado a 10 000 millones, lo que endeudarla eternamente a la nación con la voraz entidad imperialista.

Para la inmensa mayoría del pueblo era impensable la eliminación del subsidio a los combustibles, vigente desde hace 47 años, que encarecerían los costos no sólo de estos, sino también del transporte, los alimentos, etcétera., mientras el mandatario se las ha había arreglado para eliminar los impuestos a la clase adinerada, la que lo protege.

Moreno había profundizado el conflicto social en un país en el que las protestas tienen un largo historial de destitución de gobiernos, como le podría pasar a él, pero que nunca fructificó con el de su odiado Rafael Correa, a quien, realmente, traicionó y a sus compañeros de partido, para aliarse, luego de asumir la presidencia, con sus hasta entonces detractores de derecha y tomar su programa, en el que el FMI tiene un papel crucial.

Con la memoria histórica de un país que, hasta la llegada de Rafael Correa, se había acostumbrado a la inestabilidad y los cambios de presidentes en contextos de protesta social, subrayo, la situación de Moreno, obligado a trasladar la sede del gobierno, aparecía precaria. Sin embargo, la exhibición del respaldo de los jefes de las fuerzas armadas, una variable clave en las últimas crisis latinoamericanas, puso en duda el sentido del desenlace del conflicto entre un presidente que hasta ese momento se había mostrado inflexible, y un movimiento social que cuenta con su propia historia.

El aliento del presidente Donald Trump hizo que Moreno se mantuviera “en sus 13”, es decir, terco, obcecado “farruco”, reiterando una y otra vez que no daría marcha atrás en la aplicación del “paquetazo” antipopular ordenado por el FMI, en tanto afirmaba que el intento de romper el “orden democrático", era responsabilidad directa del anterior mandatario, y sin pruebas y fundamento alguno acusó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, de haber activado, “junto con Correa, su plan de desestabilización. Ellos son quienes están detrás de este intento de golpe de Estado", dijo.

Por supuesto, nada de esto tenía fundamento y, ante el peligro de verse desbordado y tener que renunciar, además del baño de sangre que lo eliminara políticamente, accedió a un diálogo con las comunidades indígenas, gracias a la mediación de la Organización de las Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

Moreno propuso a la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) la creación de comisiones para elaborar un nuevo documento que sustituirá el Decreto 883, lo cual fue aceptado, junto al cese de las manifestaciones.

Por supuesto, la grave situación de la nación andina no ha terminado, porque no se vislumbra un panorama risueño mientras todavía persista la posibilidad de otras medidas que sean impuestas por el FMI.

Ya el acuerdo entre Moreno y el FMI había sido impugnado por grupos de académicos y activistas ecuatorianos, quienes impulsan una demanda de inconstitucionalidad al respecto.

Los dos principales impulsores de la demanda ante la Corte Constitucional, Pablo Dávalos, del Foro de Economistas Alternativos y Heterodoxos, y Alex Flores, de la plataforma de migrantes ecuatorianos, Va por ti Ecuador, se refieren a 16 ilegalidades en que incurre este acuerdo, que van desde diferencias en métodos contables, hasta la necesaria aprobación de la Asamblea Nacional.

Así las cosas, la situación sólo se ha resuelto por el momento, en tanto la aceptación del mandatario está por los suelos, algo natural cuando se pone al servicio de los intereses más mezquinos.

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