lunes, 24 septiembre 2018, 17:51
Domingo, 15 Abril 2018 17:22

Homenaje a la cantante y actriz Rita Montaner, La Única

Escrito por  Teresita Jorge Carpio
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La cantante y actriz Rita Montaner será evocada el próximo día 17 en el aniversario 60 de su muerte, con una peregrinación a las 10:00 a.m, al mausoleo que guarda sus restos en el cementerio Cristóbal Colon, de La Habana.


  A las tres de la tarde de ese día será el Concierto Especial Rita de Cuba, en la sala teatro de la Casa de Cultura de Plaza de la Revolución, en Calzada y ocho, en El Vedado donde se interpretarán obras de la célebre artista cubana.

  El concierto estará a cargo de la Academia de Canto Mariana de Gonitch, que fundada hace más de siete décadas por la excelsa maestra rusa y que dirige Hugo Oslé, recordará a Rita, una de las más destacadas artistas de Cuba, nacida en Guanabacoa el 20 de agosto de 1900.

  Haber visto la luz en esa localidad, que también sirvió de cuna a otros grandes de la música como Ignacio Villa (Bola de Nieve) y Ernesto Lecuona, le permitió aunar la música clásica que conoció en la infancia con los toques de tambor de las comparsas que desfilaban por la villa.

  Montaner, conocida como La Única, quien mostró su excepcional talento tanto en el teatro, la radio y la televisión como en el cine, logró un rotundo éxito en los escenarios de Cuba y de otros países donde paseó su arte.

  El escritor cubano Alejo Carpentier, después de escucharla cantar a dúo con la soprano Lola de la Torre la ópera La Gioconda, calificó de exquisito el timbre de su voz, que era sin lugar a dudas una caricia para los oídos.

  Las privilegiadas condiciones vocales de Montaner le permitieron interpretar un repertorio variado que incluía desde Ay Mamá Inés, de Eliseo Grenet, hasta La Medium y El teléfono, del italiano Gian Carlo Menotti.

  Comenzó sus estudios de piano en el Conservatorio Peyrellade, en el cual obtuvo la Medalla de Oro con solo 13 años de edad. Se graduó de piano, canto y armonía en 1917. Al terminar esa disciplina se dedicó al canto aunque muchos le pronosticaron un buen futuro en el piano.   
  Una gran popularidad le propició a la joven su debut en la zarzuela Niña Rita, del maestro Ernesto Lecuona, carrera vertiginosa que prosiguió con la interpretación de inolvidables melodías entre estas Ay, mamá Inés, de Eliseo Grenet, una de las piezas antológicas del cancionero criollo cubano.

  A estos éxitos se sumarían otros en escenarios del mundo, como el Olimpia y el Palace, de París, y en 1931 en los Estados Unidos, donde ofreció conciertos y recitales.

  En el habanero Teatro Martí entregaría con un propio estilo, una versión de la zarzuela Cecilia Valdés, cuyo autor, Gonzalo Roig, calificó la interpretación de Rita de genial, artística y sobresaliente. 

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